| POLITICA ENERGETICA |
Proyectos
hidroeléctricos duermen “sueño de los justos”
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| El 70 por ciento de la energía que se produce en el país es de fuentes térmicas, que es más cara y más contaminante. |
Tegucigalpa. Honduras es una nación rica en recursos naturales, sólo sus afluentes tienen la capacidad para generar arriba de los dos mil megavatios de energía- suficiente para abastecer a toda Centroamérica- pero la indiferencia y falta de visión de los gobernantes no han permitido que este rubro se desarrolle. Con esta actitud se ha condenado a los pueblos a vivir en la oscuridad, a consumir energía producida por combustibles, considerada cara, y además contaminadora del ambiente. Hasta finales de los años ochentas, Honduras era uno de los países que vendía energía a los demás países de la región, sin embargo, a partir de 1993 comenzó a experimentar una caída, luego que la represa Francisco Morazán o “El Cajón” desminuyera su nivel de agua. Ante la poca capacidad de producción de energía de “El Cajón”, a partir de 1996, el país sufrió una serie de racionamientos- que llevó incluso a un cambio de hora para aprovechar la luz del sol- que fueron solucionados con la compra de energía térmica. Feria
de las térmicas Ante este tipo de generación, surgieron empresas como Lufussa, Emce, Elcosa, Sulzer y alathon, Harza, a las cuales, sólo en el 2001, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) les canceló unos dos mil 900 millones de lempiras por contratos de compra de electricidad. También surgieron empresas fantasmas, como AES, a la cual el gobierno le concedió un contrato de compra, sin embargo, la compañía nunca tuvo ni un motor que justificara su existencia como empresa. En el 2002, el gobierno destinó dos mil 600 millones de lempiras para la compra de más energía de este tipo. La cifra aumentó en el 2003 a un gasto de tres mil millones. Estas compras aumentan cada año, bajo el pretexto de la existencia de una mayor demanda. A comienzos del milenio, la demanda, según los registros de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, era de unos 730 megavatios, no obstante, esta cifra aumentó en el 2005 a unos 930 megavatios. Actualmente el 70 por ciento de la cobertura energética del país es cubierta con energía térmica.
Privatización Como el Estado no puede promover estos proyectos y la ENEE no es objeto de financiamiento, nada más se le está dando todo al inversionista: estudios de factibilidad con una garantía de compra. “El sector privado como desconoce el negocio poco a poco va rompiendo este mito”, sostiene Morazán. Aunque no representan una solución para solucionar la creciente demanda de energía, en los próximos días, entrarán en operaciones 12 miniproyectos, cuyas capacidades de producción van desde 630 kilovatios a 25 megavatios. Los proyectos hidroeléctricos: Yojoa, Babilonia, Río Blanco, La Esperanza 1A y La Esperanza 1B, más los proyectos impulsados por Biomasa: Ingenio Aysa, Ingenio La Grecia, Ingenio Tres Valles, Empacadora Lean, Inversiones Honduras y Cahsa, generarán 68 megavatios. Los proyectos generados por Biomasa, tienen una gran desventaja, son temporales, o sea, que funcionan principalmente para generar la energía que gastan los ingenios azucareros durante el periodo de transformación de la caña de azúcar. El excedente que tienen es el que se lo venden a la ENEE. Dificultades
Sobre este aspecto ninguna autoridad de Recursos Naturales quiso referirse a estos señalamientos. Ante los obstáculos que encuentran en Serna y en otras instituciones estatales, los representantes de la Asociación de Pequeños Productores de Energía Renovable (APPER) se reunieron recientemente con el presidente del Congreso Nacional, Porfirio Lobo, y con los jefes de las bancadas a quienes expusieron la indiferencia gubernamental. Sólo para ejemplificar, un trámite de una licencia para un proyecto de 450 kilovatios, dura por lo mínimo ocho años.
Comisión sin resultados La Comisión integrada por el designado Presidencial Alberto Díaz Lobo; el Secretario en el Despacho Presidencial, Luis Cosenza; la titular de Serna, Patricia Panting; el gerente de la ENEE Angelo Botazzi; Roberto Zablah y Mauro Membreño, debería preparar a la brevedad una estrategia para el desarrollo de los proyectos hidroeléctricos, comenzando por el de Jicatuyo, El Tablón, Los Llanitos y todos aquellos que surgieran en el futuro. Avizorando las dificultades energéticas que enfrentaría el país, inversionistas extranjeros, principalmente canadienses, realizaron estudios de factibilidad del proyecto Cangrejal y Patuca. En 1996 todavía continuaban interesados en los proyectos, sin embargo la oposición férrea de grupos ambientalistas y la indiferencia gubernamental los hizo abandonar la idea de construcción. Con ligeras medidas de mitigación, ambos proyectos- que son los más grandes- son viables, según los estudios. El Cangrejal produciría unos 60 megavatios y su construcción costaría arriba de los 80 millones de dólares; Patuca generaría unos 300 megavatios y su costo anda por los 500 millones de dólares. También está la represa El Tigre, que podría construirse conjuntamente con El Salvador, la cual generaría 709 megavatios, e implicaría una inversión superior a los 600 millones de dólares. La administración Maduro, es otro gobierno más que se va, las esperanzas de nuevos proyectos de energía hídrica ahora se levantarán sobre las futuras administraciones. (RMG).
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