Zelaya
dijo que Motiño era una persona muy cercana a su familia y que
él personalmente lo trajo a su seguridad personal desde el inicio
de su Gobierno, en enero de 2006.
“Nosotros quisiéramos lamentar profundamente porque es
mi familia la que en este momento está siendo afectada con este
crimen”, dijo en una entrevista con el noticiero de la televisión
“Hable como Habla”.
El gobernante resaltó la personalidad de Motiño, de quien,
señaló, “era un verdadero ejemplo como un oficial
de las Fuerzas Armadas, nosotros podemos dar evidencia de su forma de
vida de su conducta y de su capacidad, estoy lamentando profundamente
lo que le ha pasado”.
Hace una semana, dijo el gobernante, Motiño le solicitó
personalmente permiso para hacer los cursos para optar a un ascenso
dentro de la instituciòn castrense.
Tras calificar el crimen de “sumamente deprimente” y “terriblemente
espantoso”, Zelaya pidió a sus opositores políticos
no politizar el hecho.
“Yo quisiera que no dejaran que estas cosas se politizaran (…).
Escuché unas dos llamadas a tu programa que ya están los
voceros del Partido Nacional queriendo atacar al ministro en vez de
atacar a los criminales que hacen este tipo de acciones, tratan de desviar
la atención sobre los problemas”, indicó.
Dijo también que “es preocupante este tipo de situaciones
en las cual se debe de orientar la investigación a las personas
que están cometiendo esos crímenes y cuales son los motivos
por los que los están cometiendo, y no empezar a hacer política
con estas actividades de seguir atacando a la persona que dirige el
ministerio de Seguridad (Álvaro Romero)”.
Romero, apuntó, “es una persona honrada, capaz, que además
está dando en forma convincente su vida por una acción
en beneficio de la sociedad (…), es un hombre que no está
metido en el crimen organizado y además es un general retirado
del Ejército incorporado a la vida civil pero con altísimos
niveles de profesionalismo
“Es un profesional militar graduado en toda la historia de las
Fuerzas Armadas con los primeros lugares en cada uno de los campos que
ocupó y me extraña que siempre, cada vez que sucede algo,
se orientan políticamente las cosas”, resaltó.
Como ejemplo citó que “aquí actúa un narcotraficante,
por ejemplo, asesinando a otra persona, haciéndolo ajuste de
cuentas porque están en un negocio, lo que se hace es enfrentar
al ministro de Seguridad que no tiene absolutamente nada que ver con
el caso, él lo único que hace es ir a buscar a los criminales”.
“Estos
crímenes hay que investigarlos a fondo y hay que saber que es
lo que está pasando en este tipo de acontecimientos para ver
de donde vienen las fuerzas, de donde vienen los intereses y que es
lo que se está moviendo con estos crímenes”, añadió.
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En opinión del presidente, en la administración
pasada, la que presidió el nacionalista Ricardo Maduro,
había igual o más crímenes que ahora, y
“estos voceros que algo que tienen es ganas de hacer daño
a los demás”, no hacían los cuestionamientos
que hoy hacen a su administración.
“Lo que hacían la vez pasada era agarrar el teléfono
y echarle la culpa a las maras, toda la vida eran las maras,
las maras y las maras en forma permanente, jamás criticaron
al ministro ni jamás criticaron al ministerio de Seguridad
porque estaban pagados para otras funciones, echarle la culpa
a las maras de los crímenes”.
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“Hoy,
como nosotros no estamos en esa actividad, desde que empezó el
ministro de Seguridad, fue nombrado un viernes y el lunes estos voceros
que tienen pagados por comisiones de respuesta en los medios de comunicación,
estaban pidiendo la renuncia del ministro, que ni siquiera había
sido legalmente juramentado, y ha venido una campaña durante
año y medio para distorsionar la atención que se debe
dar al problema de la seguridad en Honduras”, comentó.
Dijo que estas personas, por lo menos deberían pedir castigo
para los criminales, que se haga justicia en el país y no estar
distorsionando los problemas, metiendo la política que no tiene
nada que ver en estas cosas.
El asesinato de Motiño ocurre un día después de
que el presidente Zelaya nombró al sobrino de su esposa Xiomara
Castro de Zelaya, Dennis Castro Bobadilla, como director de la Policía
de Investigaciones.
Según cifras oficiales, Castro Bobadilla asume la dirección
de una instituciòn que enfrenta una mora de 10.259 casos que
sin resolver.