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deja Brasil abogando |
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Momentos antes de subir al avión Benedicto XVI, quien viajó en helicóptero desde Aparecida (estado de Sao Paulo) hasta el aeropuerto de Guarulhos, agradeció la hospitalidad de los brasileños y extendió su bendición de despedida a los pueblos latinoamericanos. "Al dejar esta tierra bendecida de Brasil, se eleva en mi alma un himno de acción de gracias al Altísimo, que me permitió vivir aquí horas intensas e inolvidables", dijo el Papa en un breve discurso. "En mi memoria quedarán siempre grabadas las manifestaciones de entusiasmo y de profunda piedad de este pueblo generoso, que junto a la multitud de peregrinos que llegaron de este continente de la esperanza (Latinoamérica) supo dar una pujante demostración de su fe en Cristo y del amor por el sucesor de Pedro", agregó. También pidió a Dios iluminar a los responsables religiosos y civiles, para que impriman "un paso decidido a las iniciativas que todos esperan para el bien común de la gran familia latinoamericana". Benedicto XVI envió mensajes de agradecimiento al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con quien estuvo reunido el jueves. El Papa también agradeció a los representantes de los gobiernos federal y del estado de Sao Paulo, además de a las autoridades consulares que "facilitaron" la participación en sus actos de fieles de otras naciones latinoamericanas. El Papa dejó Brasil asegurando que "llevo a todos en mi corazón, donde brota la bendición que a ustedes concedo y que hago extensiva a todos los pueblos de América y del mundo". El pontífice fue despedido en el aeropuerto por el vicepresidente de Brasil, José Alencar, quien destacó el "cariño, admiración y fervor" del pueblo que el pontífice pudo ver desde su llegada. En su último día en Brasil, el Papa inauguró la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) en la ciudad de Aparecida, con una misa ante 150.000 devotos llegados de diversas partes de Brasil y de otros países del continente. En su periplo por Brasil, el Papa condenó el aborto y el narcotráfico, tuvo dos encuentros con jóvenes, canonizó al religioso Antonio Sant'Anna de Galvao (1739-1822), el primer santo nacido en Brasil y definió las líneas de acción de la Iglesia católica en la región. EFE |
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