31
de marzo de 2007
Buenos
Aires - Alfredo Cahe, médico personal de Diego
Maradona, dijo que espera que "la mano de Dios siga ayudando"
en la evolución del ex futbolista argentino, internado
en una clínica de Buenos Aires desde el pasado miércoles.
Con una clara alusión al polémico gol anotado ante
Inglaterra en la Copa del Mundo de 1986, el médico ratificó
la evolución del estado de salud de Maradona, internado
en el Sanatorio Güemes de la capital argentina.
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El astro
argentino fue ingresado el pasado miércoles de urgencia en la clínica
a causa de una descompensación física sufrida por "desarreglos"
de tipo alimentario y de consumo de alcohol que hicieron crisis mientras
estaba en casa de sus padres.
"Creo que fue bueno habernos adelantado (en la hospitalización)
porque si no, la situación clínica hubiera sido diferente",
admitió Cahe, en declaraciones a periodistas formuladas en la clínica.
Según el médico, los problemas de "Pelusa" son
"hepáticos" y también existe "una deshabituación
de la ingesta alcohólica, de la dieta y en el consumo de tabaco
y habanos, por lo que hay muchas cosas que atender al mismo tiempo".
"Es como si fuera una hepatitis, pero no lo es", sostuvo Cahe,
quien insistió en que "la cocaína no tiene nada que
ver" con esta internación.
"Por suerte, el corazón de Diego está mejor que cualquiera.
Se ha recuperado de una manera increíble. Hasta hace 10 días
jugaba una hora y media al tenis por día", manifestó
el especialista.
Ante las versiones sobre el malestar del ex futbolista por permanecer
en el sanatorio, el doctor consideró que "Diego siempre va
a querer irse porque tiene un físico privilegiado; es lógico
que como cualquier paciente no quiera estar internado".
"Vamos a ir evaluando como sigue la situación, pero yo creo
que estaremos más de una semana", anticipó.
En cuanto a la posibilidad de continuar con la recuperación del
astro en Suiza, Cahe afirmó que "es una idea genial"
y opinó que "si Diego accede y sale bien de esta, se puede
hacer".
La salud de Diego Maradona ha tenido algunos sobresaltos en los últimos
años.
Estuvo ingresado en la clínica Suizo Argentina en 2004 tras sufrir
una descompensación por un cuadro de "neumonía aspirativa"
y permaneció allí 12 días hasta que se retiró
sin recibir el alta médica.
Padecía de hipertensión, problemas respiratorios, apnea
del sueño, miocardiopatía dilatada, diabetes y función
renal alterada.
Sus familiares más cercanos acudieron a la justicia y por decisión
de un juez fue alojado en una clínica neuropsiquiátrica.
Un año más tarde se sometió a un "by-pass"
gástrico en Colombia, bajó de peso y su vida cambió
hasta ahora, que ha vuelto a engordar. EFE
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