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Tegucigalpa
– El avión Grumman por fin alzó vuelo hoy hacia Estados
Unidos, dejando tras si un mar de interrogantes, a las que ninguna autoridad
hondureña ni extranjera tiene respuestas, hasta ahora.
El destino final de la lujosa aeronave, que llegó la media noche
del 24 de febrero de 2006 al aeropuerto internacional de Toncontín,
será la ciudad de Houston, Texas.
La nave volverá a surcar los cielos del continente americano llevando
en su interior a los altos ejecutivos de la compañía que
lo adquirió en una subasta por internet por 736.000 dólares,
unos 14 millones de lempiras.
La salida de la aeronave estaba programada para el miércoles anterior,
pero la operación se abortó debido al mal tiempo prevaleciente
en el país, que obligó al cierre temporal de la pista aérea
de Toncontín.
La aeronave fue llevada por un equipo técnico de la compañía
Cashman Equipment Corporation (CEC), que llegó desde el fin de
semana anterior para revisar la aeronave y acondicionarla para su vuelo.
Para salir, las autoridades hondureñas le asignaron la matrícula
provisional N900CE.
La salida del aparato fue abortada en dos oportunidades, el martes pasado
por el mal tiempo que imperaba en el país y luego el jueves, por
razones que se desconocen.
La salida del aparato estaba programada para las diez de la mañana
del jueves, pero por razones desconocidas su despegue se retrazó.
Un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos
de los diferentes medios de comunicación nacional se estacionaron
desde tempranas horas en la base aérea Hernán Acosta Mejía
para captar las últimas gráficas de su partida hacia Estados
Unidos.
Desde el jueves anterior, el asesor del Ministerio Público, Valentín
Bonilla, hizo entrega a los nuevos propietarios de la aeronave del acta
de autorización para retirar el avión del hangar de la Fuerza
Aérea.
También se hicieron presentes los fiscales especiales contra el
crimen organizado Salvador Cuesta y Roger Matus para atestiguar la salida
del aparato.
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