Tegucigalpa
- El reordenamiento de la ciudad, el traslado de los vendedores de la
Calle Peatonal y de la Plaza Los Dolores y la recuperación financiera
de la Alcaldía, destacan entre los logros de la actual corporación
edilicia, pero aún quedan temas pendientes como la solución
integral a la aguda escasez de agua en los barrios pobres, la pavimentación
y reparación de las principales vías de acceso, la ampliación
del servicio de recolección de basura y la implementación
de un plan de prevención de desastres en una ciudad considerada
“una bomba de tiempo”.
Así coinciden en señalar varios analistas locales en torno
al primer año de gestión del alcalde de la capital hondureña,
Ricardo Álvarez, quien precisamente este 25 de enero cumple sus
primeros doce meses al frente de una de las municipalidades más
complejas y problemáticas de Honduras.
Álvarez asumió la Alcaldía del Distrito Central
el 25 de enero de 2006 con una severa crisis financiera, deudas con
los bancos cercanas a los mil millones de lempiras, una desproporcionada
planilla de empleados y una serie de problemas internos y externos heredados
por la administración de su correligionario y ex aspirante presidencial
Miguel Rodrigo Pastor.
Con este cargamento de problemas dejados por su antecesor, sumado al
marcado divorcio y permanente enfrentamiento con el gobierno central,
los más optimistas no visualizaban un cambio importante en los
problemas más ingentes de la ciudad, sin embargo, Álvarez
mostró en estos últimos doce meses su sagacidad y habilidad
política logrando sortear éstas y otras dificultades,
estiman los observadores del patio.

Para los representantes de varios sectores consultados a propósito
de este aniversario, la actual corporación municipal pasa el
examen en este primer año de gestión, pero aún
falta mucho que hacer para sacar a la ciudad y sus pobladores del atraso
y el subdesarrollo que han venido arrastrando por décadas.
Cómo lo ven
Para el escritor y analista político, Juan Ramón Martínez,
la actual administración municipal sigue funcionando como hasta
ahora, sin cambios sustanciales, no obstante, destacó que el
alcalde capitalino ha mostrado su habilidad de adecuarse y enfrentar
los problemas con nuevas ideas que no dejan de sorprenderlo.
“Yo diría que Ricardo Álvarez a mi no ha dejado
de sorprenderme porque ha planteado nuevas ideas sobre el manejo de
la ciudad. De repente el aislamiento y el maltrato que el gobierno central
le gusta dispensarle a la Alcaldía Municipal, cuando la Alcaldía
no es de su partido o de sus amigos, ha hecho que Ricardo haya buscado
cosas nuevas y creativas”, apuntó.
A su juicio, el reordenamiento y limpieza de la Calle Peatonal y la
Plaza Los Dolores y el plan de adaptar la capital hondureña al
modelo colombiano y no de Miami, hace vislumbrar muy buenos resultados
para la ciudad y sus habitantes en los tres años que restan de
su gestión.
“Contrario al estilo del presidente Manuel Zelaya yo siento que
en el alcalde de la ciudad si hay principios de un verdadero estadista
y eso nos puede dar buenos resultados a todos”, acotó.
Martínez considera que a diferencia de la administración
central, el gobierno edilicio muestra barruntos o elementos de un plan
de gestión, que permiten anticipar que el jefe edilicio y su
equipo tienen un rumbo definido, pero lo que hace falta es concertarlo
con la opinión pública, especialmente con los grupos de
interés de la ciudad.

En torno al divorcio con el gobierno central, el político democristiano
estimó que ese enfrentamiento estimula la imagen del alcalde
porque nos molesta a los ciudadanos el hecho que el gobierno sea el
huésped y que el huésped trate mal al dueño de
casa, porque el dueño de casa es la alcaldía municipal”.
Cuestionó que el gobierno central ni siquiera quiere pagar impuestos
de bienes inmuebles y opinó que si, al menos, cumpliera con ese
compromiso tributario, como lo hacen todos los habitantes de la capital,
no habría necesidad de que la alcaldía dependa de las
“migajas y limosnas” que le entrega el Poder Ejecutivo y
tendría suficientes recursos para operar.
En otro aspecto, estimó que el alcalde de la capital ha descuidado
la necesaria concertación con todos los grupos de interés
de la ciudad y la atención a otros problemas prioritarios de
la ciudad, no obstante, “creo que sí avanza en esa dirección
va a poder hacer una buena gestión en estos tres años
que faltan de su mandato”.
En conclusión, el ex presidenciable opinó que en el plano
de un ciudadano común y corriente siente que el munícipe
capitalino ha hecho mucho por la ciudad en estos primeros doces meses
y valoró que lo ha logrado a pesar de la forma en la que el gobierno
central ha mantenido “arrinconada” la alcaldía.
“Por todo esto me parece muy meritoria la gestión de la
Corporación Municipal”, manifestó.
Sectarismo causa del atraso
Para el reconocido y prominente dirigente liberal, Jorge Illescas Oliva,
dos cosas se pueden rescatar de la administración municipal:
El desalojo y reubicación de los vendedores ambulantes de la
Calle Peatonal y la Plaza Los Dolores, pero todavía queda una
deuda pendiente dejada por todos los alcaldes después del huracán
Mitch, que es la solución a la vulnerabilidad de la capital.

Indicó que un informe elaborado por la cooperación japonesa
coloca a la capital hondureña como una de las ciudades más
vulnerables del país que la convierte en una “bomba de
tiempo a punto de estallar”.
“Tegucigalpa es una bomba tiempo, una ciudad de alto riesgo porque
esta azolvada completamente y la contaminación de las aguas servidas
con el agua potable es uno de los problemas mas grandes que tiene la
ciudad”, destacó.
A su juicio, la solución a estos dos problemas representa una
inversión muy elevada de dinero y solo puede ser abordada con
la participación de la sociedad civil, el gobierno central y
los partidos políticos, “de lo contrario en poco tiempo
vamos a tener una tragedia en Tegucigalpa”.
“Ahí es donde el alcalde debería poner su mayor
interés y todos sus esfuerzos, por lo demás fíjese
que no veo que la Alcaldía haya hecho algo significativo en Tegucigalpa,
pues esta es la ciudad más complicada que tiene todo el país”.
Illescas reconoció que la solución de los problemas de
la ciudad requiere mucho presupuesto y el apoyo del Poder Ejecutivo,
ya que un buen porcentaje de las calles se encuentran en mal estado
y la mayoría de comunidades del municipio carecen de agua potable
y luz eléctrica.
“Tegucigalpa tarde o temprano va a pasar una crisis del agua como
nunca hemos visto y eso no solo debe abordarlo Alcaldía sola,
sino conjuntamente con el gobierno”, advirtió.
Por otro lado, el dirigente y analista político lamentó
que instituciones como la Secretaría de Obras Públicas,
Transporte y Vivienda (Soptravi) todavía se niegue a prestar
ayuda a la municipalidad para reparar la red vial por motivaciones puramente
sectarias, que a su juicio es uno de los problemas que más daño
está causando a la capital.
“Creo que uno de los problemas que afecta a Tegucigalpa es el
sectarismo que existe en el gobierno central y en la Alcaldía
Municipal; así fue en la Alcaldía pasada, el alcalde se
dedicó a hacer propaganda y el gobierno, por otro lado, compitiendo
con el alcalde; al final los que salimos perjudicados somos los capitalinos”.

Finalmente, Illescas consideró que se ve una buena voluntad para
sacar a la capital del subdesarrollo en la que ha estado sumido por
décadas, no obstante, el alcalde y los regidores no pueden hacer
solos e indudablemente necesitarán la cooperación de la
administración central en los tres años que restan.
Lamentablemente, arguyó, “esa cooperación se ve
muy lejos y los perjudicados vamos a ser los capitalinos”.