| Chile
recobra la calma tras domingo agitado por la |
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| 11 de diciembre de 2006 | |||
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| En la cubierta del féretro se ha extendido una bandera de Chile y colocado el sable de Pinochet, conforme a lo que el reglamento del Ejército chileno establece cuando fallece un comandante o ex comandante en jefe. En una señal inequívoca de normalidad, la presidenta Michelle Bachelet, en su primera actividad del día, encabezó en La Moneda la ceremonia en la que recibió el informe sobre la reforma de la Educación en Chile, que fue elaborado por un grupo de expertos y que pretende mejorar la calidad de ese sector. En Santiago, la atención está concentrada en la Escuela Militar, donde es velado el cadáver del ex jefe militar y hasta donde han llegado cientos de sus partidarios, que en una larga fila esperan despedirse del que consideran su líder. El ambiente de tranquilidad contrasta ostensiblemente con la agitada jornada que se vivió anoche en la capital chilena y otras ciudades del país. En diversos sectores de Santiago algunos locales fueron saqueados, vehículos incendiados y dañadas propiedades públicas y privadas, según datos oficiales. El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, reiteró hoy, al proporcionar los datos, un llamamiento a la tranquilidad de la población, y aseguró que se han tomado medidas para prevenir nuevos problemas, especialmente durante el funeral del ex gobernante, previsto para mañana, martes. Harboe insistió en la necesidad de la "responsabilidad social" ante un evento que catalogó como de carácter nacional. "Hemos
tenido un hecho de carácter nacional, pero no por ello debemos
dejar de funcionar en paz y tranquilidad", agregó. EFE
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