| Asesinado
a tiros el ministro |
||||
|
||||
El padre del ministro asesinado, Amin Gemayel, presidente del Líbano entre 1982 y 1988, se abstuvo de acusar a nadie en concreto y pidió al pueblo libanés que no salga a las calles a protestar por lo sucedido y que no se deje llevar por sentimientos de venganza. Pierre Gemayel circulaba por el barrio de Chtaide cuando tres hombres interceptaron el coche y dispararon 24 balazos contra él, valiéndose de armas con silenciador, antes de darse a la fuga. La televisión LBC mostró los cristales del coche con numerosos impactos de bala y con manchas de sangre en los asientos. El chófer que conducía el vehículo del ministro, también herido, logró trasladar con vida a Gemayel al hospital cercano de San José de Daura, pero poco después falleció. Inmediatamente, las televisiones libanesas mostraron un gentío que se agolpaba en las puertas del hospital para intentar ver el cadáver, entre escenas de cólera e indignación. Entre los que visitaron el hospital estuvo el embajador de EEUU en el Líbano, Jeffrey Feltman. Horas después el diputado para los asuntos del Parlamento, el también anti sirio Michel Pharaon, salió ileso de un atentado perpetrado por un grupo de desconocidos que disparó contra el parlamentario desde un vehículo cuando transitaba por el barrio de Achrafie, en el centro de Beirut, según su oficina de prensa. El grupo chií Hizbulá, en las antípodas políticas de lo que representaba Pierre Gemayel, también condenó con presteza el atentado y pidió "que no se acuse precipitadamente a otra parte o a otro país" por el atentado, en palabras del jeque Hasán Fadalah, parlamentario de Hizbulá, en declaraciones a la cadena Al Arabiya. El pro sirio Suleiman Franyie, ex ministro, acusó por su parte al gobierno de Fuad Siniora, que desde hace una semana ha sido abandonado por seis ministros pro sirios (cinco chiíes y uno aliado del presidente Emile Lahud). "Este asesinato solo beneficia a la mayoría parlamentaria", dijo Franyie. La tensión era evidente dentro y fuera del hospital. Soldados del ejército libanés ocuparon algunas calles, cerrándolas al tráfico, para evitar desbordamientos de la cólera popular. En la región del Meten, de donde era originario el asesinado, los comercios cerraron y algunos testigos aseguran que hay manifestantes en las calles que han quemado neumáticos en protesta por lo sucedido. El presidente Emile Lahud, condenó el atentado y aseguró que iba dirigido contra todos los libaneses, anunció que suspendía los actos de celebración del día de la independencia libanesa previstos para mañana, así como los desfiles militares con esta ocasión. El asesinato de Gemayel se produce en momentos en que las fuerzas políticas pro y anti sirias se encuentran más divididas que nunca. Los pro sirios, encabezados por Hizbulá, habían anunciado manifestaciones en los próximos días en protesta por el bloqueo de las negociaciones por un gobierno de unión nacional. Respondiendo a estas amenazas de manifestaciones, el líder de la mayoría parlamentaria anti siria había dicho hoy: "Los libaneses están cansados de palabras, solo quieren llevar a sus hijos a los colegios, tener trabajo, pero si ellos quieren utilizar la calle para impedir el tribunal internacional será el crimen mas grande". Hariri se refería al tribunal internacional que debe juzgar el asesinato de su propio padre, Rafic Hariri, en febrero de 2004, una de las exigencias más vehementes de las fuerzas anti sirias, que también acusan a Damasco de estar tras aquel atentado. EFE |
||||