Camina con muchas
dificultades, muy despacio, para no perder el equilibrio. Cuando llaman
al timbre tarda en abrir la puerta, y por fin recibe a los invitados
con una amplia sonrisa. En la puerta hay dos mirillas: una a la altura
convencional, y otra más baja para que pueda llegar a ella una
persona en silla de ruedas. Jorge Alberto Elvir sufrió una flebitis
aguda que desembocó en una hemiplejia en el lado derecho de su
cuerpo hace cinco años. Al principio su 85 por ciento de discapacidad
le obligó a ir en silla de ruedas, después pudo caminar
con muletas y hoy puede andar lentamente y con serias dificultades.
Es consciente de que su enfermedad es degenerativa, y que llegará
un día en el que apenas pueda caminar y necesite volver a la
silla de ruedas.
"No quiero
dramatizar mi situación", deja claro al principio de la
conversación, "lo sobrellevo con dificultades", pero
"también sé que he tenido más suerte que otras
personas con mi misma enfermedad". Hoy está feliz en su
casa después de haber pasado por el hospital y por una residencia
de acogida de la sociedad San Vicente Paúl. En la residencia
le hablaron de los pisos que el IVIMA reserva para personas con movilidad
reducida, "y a mí me sonó un poco a una lotería".
"Después me puse a pensar que la suerte era caprichosa,
y que quizá me podría tocar una de esas viviendas".
Jorge vive en su piso de la avenida de Asturias, en La Ventilla, desde
hace seis meses, y cuenta que "para mí ha sido una ayuda,
un revulsivo en mi enfermedad". Se ha gastado todos sus ahorros
en amueblarla, y hoy la casa luce coqueta y acogedora, con mil cuadros
en las paredes de artistas de Hollywood que recuerdan que Jorge, un
día, fue actor en su Honduras natal.
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De
allí llegó hace dieciséis años asilado,
y hoy sigue manteniendo su doble nacionalidad después de
conseguir la española en 1993. "En España he
podido votar cuatro veces, cosa que yo no conocía en mi
país", dice con su hablar lento y pausado. Allí
en Honduras se quedó toda su familia, así que aquí
en Madrid tan sólo le |
quedan
los buenos amigos que ha hecho en todos estos años. Ellos
son los que le ayudan a poner un cuadro, traer un sofá
o colocar una lámpara, y los que le hacen compañía
en sus paseos. De sus ejercicios de rehabilitación, de
la comida y de la limpieza de la casa se encargan los servicios
sociales del Ayuntamiento, que van a su casa tres veces por semana.
"No me gusta vivir aislado", así que Jorge, pese
a las dificultades, sale a la calle a dar cortos paseos, se sube
en un autobús y va a clases de teatro y a un taller de
poesía y psicoanálisis. |
"Este piso
ha venido a significar mucho en mi recuperación", y quizá
por eso llegó a la avenida de Asturias en muletas y ahora, por
lo menos, puede mantenerse en pie sin ayuda. Tiene 43 años, y
mucha esperanza. "Siempre hay que mantener la esperanza, y esta
casa me las da. Ahora que estoy aquí, desearía que todas
las personas que están como yo tuvieran una vivienda así",
dice agradecido. Su casa es amplia, con un gran distribuidor de entrada
para poder acceder y maniobrar con facilidad con una silla de ruedas.
La cocina también es más ancha de lo normal, y el cuarto
de baño, como no podía ser menos, está adaptado
a personas con movilidad reducida. Los interruptores de la luz, el telefonillo
y el cuadro eléctrico también están más
bajos de lo normal para que sean accesibles para las personas sentadas
en sillas de ruedas. Como él, otros tantos vecinos de su bloque
también han sido beneficiarios de uno de los pisos adaptados
que les reserva el IVIMA.
Concretamente
todas las promociones de vivienda protegida tienen por ley una
reserva del 3 por ciento para pisos destinados a discapacitados.
Recientemente la Comunidad de Madrid decidió suprimir todas
las barreras arquitectónicas en sus viviendas protegidas
gracias a una normativa propia que garantizará la accesibilidad
en los pisos públicos. |
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La Comunidad de Madrid firmó un convenio de colaboración
con el Comité de Entidades Representantes de Personas con
Discapacidad (CERMI) para suprimir todas las barreras arquitectónicas
existentes en las viviendas públicas promovidas por el
IVIMA, así como para evitar la aparición de nuevos
obstáculos en las promociones de pisos públicos
de nueva construcción. |