| Olmert: Resolución ONU supone un "logro diplomático" para Israel |
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| Para rebatir las críticas de la oposición de derechas, Olmert afirmó que la 1701 es "de gran importancia" para toda la comunidad internacional y "un logro diplomático para Israel". El alto el fuego, que entró en vigor esta mañana a las 05.00 GMT tras 33 jornadas de sangrientos combates y ataques contra la población civil por la aviación israelí y de Hizbulá con cohetes y misiles contra el norte de Israel, se cumplía esta tarde salvo incidentes aislados en los que dos milicianos chiíes murieron en un incidente con soldados israelíes. En las ciudades del norte, a pesar de las advertencias del Mando de la Defensa Civil, decenas de miles de personas salían de los refugios antiaéreos, y miles de libaneses regresaban a sus aldeas en el sur, pese a las recomendaciones en contra del Ejército israelí. Olmert aclaró que "sólo Israel y el Líbano son responsables de su territorio" y la resolución 1701 "es un precedente que no admitirá que vuelva a haber un estado terrorista dentro de otro", como "Hizbulá, el largo brazo en el Líbano de Irán y Siria". El jefe de la oposición parlamentaria, el derechista Benjamín Netanyahu, líder del partido Likud, afirmó en la Kneset, que "las metas que se fijó el Gobierno no han sido alcanzadas aún", en alusión a que la 1701 no garantiza la devolución de los dos soldados capturados por Hizbula el pasado 12 de julio, uno de los motivos por los que Olmert lanzó la ofensiva militar contra la milicia chií. Olmert afirmó que Hasán Nasrala y otros jefes de Hizbulá "se pasaron a la clandestinidad y no serán perdonados; los perseguiremos en todo momento, y en todo lugar" y agregó: "es nuestro deber moral, y no necesitamos el permiso de nadie".
El ex primer ministro Netanyahu, que moderó sus críticas al Gobierno "pues nuestros soldados están aún en territorio libanés", dijo que "no existe peor enemigo del pueblo judío desde (Adolfo) Hitler que (el presidente iraní, Mahmud) Ahmadineyad", quien ha llamado últimamente a "borrar a Israel del mapa", y cuyo país es el principal respaldo y proveedor de armas de Hizbulá. "Sabíamos que no teníamos otra alternativa que salir a esta guerra justa contra Hizbulá, pensando en los peligros del futuro para Israel si no lo hubiésemos hecho ahora", señaló Olmert. Los críticos del Gobierno, algunos de los cuales, en el sector pacifista, exigen la dimisión del primer ministro, le reprochan haber ampliado las operaciones militares poco antes de conocerse la resolución en la ONU para el alto al fuego, en tanto que los detractores de la derecha lo acusan por no haberlo hecho antes. La campaña militar contra Hizbulá "es de mi exclusiva responsabilidad", destacó Olmert, quien dijo que "no pretendo que mis colaboradores tengan que compartirla conmigo".
La afirmación
de Olmert significa que, en virtud de la resolución de la ONU,
Israel exigirá, entre otras, la liberación de los soldados
secuestrados, el despliegue en la frontera de una fuerza de 15.000 soldados
del Ejército regular libanés y el desarme de la milicia
de Hizbula, lo que puede -según los analistas- precipitar una
crisis política en Beirut. EFE |
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