| Concluye cumbre del G8 con más sombras que luces para Bush |
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Desde el agravamiento de la crisis, a partir de la captura de dos soldados israelíes a manos de Hizbulá y los bombardeos de represalia de Israel sobre Líbano, EEUU había insistido en que toda la responsabilidad del problema recaía en el grupo chií libanés y que la violencia no terminaría hasta abordar "la raíz del problema": que esa organización se desarmara. Por contra, Francia y Rusia insistían en que la respuesta israelí había sido desproporcionada y el primer paso a dar debía ser un alto el fuego inmediato. El comunicado conjunto obvió las diferencias para exigir, de un lado, la liberación de los soldados y el fin de los ataques contra territorio israelí, y de otro el cese de las operaciones militares israelíes y la puesta en libertad de los parlamentarios y ministros palestinos detenidos. EEUU no consiguió, como quería, una alusión específica de condena a Irán y Siria, los dos países que según él apoyan a Hizbulá, y el comunicado se limitó a mencionar a "aquellos que sostienen" al grupo libanés. En su primera reacción sobre el conflicto, Bush se mostró elogioso al afirmar que "por primera vez hemos comenzado a abordar con claridad las raíces del conflicto... las actividades terroristas". Pero otras delegaciones han hecho otras interpretaciones del comunicado muy diferentes a las de EEUU. Según Francia, el texto representa un llamamiento al alto el fuego inminente. Otros se centraron en aspectos alternativos del comunicado, como el secretario general de la ONU, Kofi Annan, que aprovechó para pedir la creación de una fuerza internacional de estabilización. En una conversación privada con el primer ministro británico, Tony Blair, grabada por error, la exasperación de Bush era palpable: "Su actitud (de Annan) es que tiene que haber un alto el fuego y todo lo demás se dará por añadidura", se lamentó. "Lo que tienen que hacer es decirle a Siria que le diga a Hizbulá que pare toda esta mierda", afirmó en un exabrupto. A su llegada a Washington, Bush, que a lo largo de estos días ha hablado por teléfono con distintos líderes árabes, deberá continuar las consultas para decidir si apoya la creación de esa fuerza propuesta por el secretario general. Además Bush apuntó en esa misma conversación, que su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, viajará en los próximos días a la zona. La frustración del presidente no se limita, sin embargo, a Oriente Medio. En su charla con Blair, expresó también su desilusión por la falta de progresos en lo que había declarado como una de sus prioridades, rescatar las negociaciones sobre la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio.
El sábado, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó de modo unánime -con el voto de China, que se había mostrado renuente hasta entonces- una resolución de condena a Corea del Norte, que no incluyó sanciones económicas. Rice acogió con satisfacción esa medida, que según ella acabará obligando a Corea del Norte a retomar las conversaciones nucleares que boicotea. Si las menciones a Irán pasaron más o menos desapercibidas en el comunicado del G8 sobre energía nuclear, en su reunión con el presidente chino, Hu Jintao, Bush obtuvo palabras de apoyo. Asimismo
Bush y el presidente ruso, Vladímir Putin, emitieron hoy un comunicado
conjunto en el que expresaron su "preocupación" por
la falta de respuesta de Irán a la oferta internacional para
que renuncie a sus actividades para la fabricación de uranio.
EFE |
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