El señalamiento lo hizo durante la presentación en Honduras
del informe del Banco Mundial sobre América Latina y el Caribe
"Reducción de la pobreza y crecimiento: círculos
virtuosos y círculos viciosos", en el que se establece
que entre 1998 y 2004 la pobreza disminuyó de 53 a 51 por ciento
en Honduras.
Castro Leal dijo que en el caso de Honduras, el estudio destaca el
crecimiento económico de Honduras en los últimos años,
aunque estos indicadores no se reflejan en la reducción de
los índices de pobreza en el país.
“Una debilidad es que la productividad de la fuerza de trabajo
en Honduras es muy baja, lo que no permite que haya mayor creación
de empleo formal”, señaló la experta.
Dijo que uno de los factores preocupantes “es que encontramos
que hay una gran cantidad de niños entre 6 y 11 y de 12 a 17
años que no están en la escuela” y que los niveles
de malnutrición son muy altos y además el acceso a la
salud es muy bajo, y cuando hay acceso la calidad es muy baja.
“Entonces es muy importante que se invierta en que la calidad
del capital humano sea mayor porque eso va a permitir la reducción
de la pobreza”, indicó Castro Leal.
Asimismo indicó que el estudio detectó que “la
mitad del gasto en Honduras es gasto social y una tercera parte es
gasto ERP y la mitad de ambos no llega a los pobres”.
En el país, comentó, hay programas muy buenos, que están
bien focalizados, como el PRAF, la educación primaria y el
acceso al agua, pero hay otros programas que están muy mal
focalizados, como el subsidios al transporte y la educación
terciaría (la universidad).
Castro Leal dijo que cuando se decide subsidiar ciertos servicios
se tiene la impresión de que los servicios que se consumen
en las áreas urbanas pueden favorecer a los pobres.
“Pero en realidad la mayoría de los pobres, en países
como Honduras, no tienen acceso al transporte, ellos se transportan
en bicicleta o caminando, entonces un subsidio al transporte no nos
garantiza un apoyo a los pobres”, sostuvo.
Dijo que lo mismo sucede con los subsidios a la energía eléctrica
y a la educación universitaria, pues en su opinión,
la mayoría de los pobres no tienen acceso a la energía
eléctrica ni a la universidad.
“Entonces hay subsidios que se pueden dar que beneficiarían
más a los pobres, como los programas del PRAF y las escuelas
PROHECO” y para “que realmente haya un impacto del gasto
y los indicadores sociales mejoren, tiene que ir focalizado el gasto
a los pobres y también el gasto tiene que ser de mejor calidad”,
señaló.
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Castro
Leal reconoció que “es una tensión muy grande”
para las autoridades definir sobre qué tantos recursos
se van a dedicar a favorecer a los más pobres y qué
tantos recursos se van a dedicar para invertir en las áreas
que van a favorecer el crecimiento económico. |
“El
crecimiento económico es clave en países como Honduras
para poder tener recursos qué repartir, por eso es muy importante
que se invierta más, que Honduras crezca más, pero por
otro lado, si se va a invertir en programas que se dice van a favorecer
a los pobres entonces el Gobierno tiene que tener mucho cuidado en
seleccionar aquellos programas que realmente van a tener una mejor
focalización”, apuntó.
Asimismo señaló que en este proceso es prioritario prestar
atención a la calidad de los servicios que se destinan a los
pobres, principalmente en el campo educativo.
Citó que un análisis comparativo de los rendimientos
académicos entre Guatemala, Nicaragua y Honduras refleja que
el rendimiento académico en Honduras es muy bajo, por lo que
consideró “importante no solo asignar los recursos, sino
que esos recursos brinden servicios de calidad”.