Incógnita sobre victoria de Uribe en primera vuelta

   

28 de mayo de 2006

Bogotá - Los colombianos acuden hoy a las urnas para elegir a su próximo gobernante y la incógnita reside en saber si Alvaro Uribe, el presidente-candidato, logrará la reelección en esta primera vuelta o tendrá que postergar su triunfo hasta el 18 de junio.

Alvaro Uribe.


Hasta hace un mes todas las encuestas daban por seguro que Uribe no tendría dificultad en obtener la victoria en la primera vuelta; sin embargo, en las últimas semanas, Carlos Gaviria, aspirante del movimiento izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), ha aumentado considerablemente su porcentaje en intención de voto.

En cualquier caso, los últimos sondeos, difundidos el pasado domingo, según establece la ley electoral, aún daban a Uribe entre un 53 y un 60 por ciento, pero Gaviria subía de un escaso 10 por ciento a más de un 23 por ciento.

Más de 26,7 millones de colombianos están llamados a las urnas, pero la tradicional abstención, que suele superar el 50 por ciento, puede verse aumentada por ser el lunes festivo, y el voto en blanco, que contabiliza en el total de los sufragios, ponen una nota de incertidumbre en los resultados.

Uribe, que ha rechazado durante la campaña debatir con los otros cinco candidatos con el argumento de que durante los últimos cuatro años lo ha hecho a diario con los colombianos y que todo el mundo conoce su posición en todos los temas, ha insistido en los últimos días en pedir a sus compatriotas que acudan a las urnas.

El presidente candidato, como ha sido su costumbre durante los cuatro años de mandato, no ha concedido entrevistas a la prensa escrita, pero ha intervenido en televisión y, sobre todo, en radio, aún más en las últimas semanas.

De acuerdo con los expertos, Uribe ha sabido manejar muy bien la campaña en este aspecto, ya que el medio principal para llegar a toda la población es la radio, pero no ha podido evitar las críticas por su ausencia en los debates, en los que podría haber perdido los nervios.

Todo el mundo, decía ayer Uribe, conoce su posición en todos los asuntos, así que, argumentaba, no quería que los debates para enfrentar propuestas se convirtiesen en una "confrontación personal".

Por su parte Gaviria ha superado con creces en intención de voto al tercer contendiente, Horacio Serpa, el aspirante de la otrora perfecta maquinaria Partido Liberal, quien, según las últimas encuestas, no llega al 10 por ciento, mientras que para los otros tres candidatos se prevé un voto meramente testimonial.

Uribe tiene razón al afirmar que todos los colombianos conocen sus posiciones en todos los temas, pero se le reprocha que no haya debatido sobre los asuntos más controvertidos con los otros candidatos cara a cara.

El tratado de libre comercio firmado en febrero con Estados Unidos, su política de seguridad democrática, las fumigaciones de las plantas de coca y el narcotráfico, o la forma en la que llegó a un acuerdo con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), y las suspicacias que esto levanta, son algunos de esos temas.

También la política económica, con buenos resultados macro, pero desatento en lo social, según sus críticos, y cómo tratar con la principal guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), son otros aspectos que seguramente los colombianos hubiesen querido ver debatidos entre los aspirantes.

A Gaviria, convertido en su principal contendiente, Uribe, aún sin nombrarlo, le ha definido como "comunista disfrazado", ambiguo en su posición frente al terrorismo-guerrilla y anticuado en cuanto a sus recetas económicas.

Y éste, ex presidente de la Corte Constitucional y antiguo profesor de Uribe en la Universidad de Antioquia, ha tenido que actuar prácticamente a la defensiva.

Gaviria reconoce que los colombianos pueden estar convencidos de que tienen mayor seguridad desde que Uribe accedió al poder en el 2002, pero les recuerda también que la pobreza ronda al 65 por ciento de la población y duda mucho de las recetas sociales de su rival.

El presidente candidato, disidente liberal, logró una reforma constitucional que aprobó la reelección inmediata, pero lo que se intuía ya en el 2002, cuando ganó de forma sorprendente con su movimiento Primero Colombia en primera vuelta, ahora se está confirmando.

Su movimiento, formado por varios grupos que se disputan entre sí "el favor" del presidente, se enfrenta al PDA, otro conglomerado de de grupos e independientes de izquierda, mientras que los liberales y los conservadores, que han dominado durante décadas la política colombiana, están sumidos en graves crisis. EFE