Sector textil centroamericano decrece a pesar de TLC
   

04 de mayo de 2006

Managua - El pacto comercial de América Central y República Dominicana con EEUU no ha dado el estímulo a la confección, la principal manufactura de la zona, que prometieron sus partidarios, ya que las ventas se han achicado, según los últimos datos.

La única excepción es Nicaragua, que por sus bajos salarios y algunas ventajas extra logradas en la negociación aumento sus exportaciones a EEUU en más de un 20 por ciento en 2005.

"No podría decir que el CAFTA-DR (la sigla del pacto en inglés) ha dado en este momento los resultados esperados", indicó en una entrevista telefónica Alfredo Milián Jerez, un experto en este sector de El Salvador.

Aunque el pacto comercial acaba de entrar en vigor para El Salvador, Nicaragua y Honduras, los inversionistas sabían desde julio del año pasado, cuando lo ratificó el Congreso de EEUU, que el acuerdo sería una realidad y podrían haber decidido erigir fábricas en los países miembros.

Del mismo modo, las grandes cadenas de venta de EEUU podrían haber preparado mayores pedidos anticipandose a la aplicación del CAFTA-DR.

Eso efectos únicamente se han materializado en Nicaragua, mientras que en los otros países los resultados han sido decepcionantes hasta ahora.

Honduras vio en 2005 una caída del valor de sus exportaciones de ropa a EEUU del dos por ciento, en República Dominicana la contracción fue del 10,2 por ciento, en Guatemala del 6,5 por ciento, en El Salvador del 6,3 por ciento y en Costa Rica del 6,5 por ciento.

Una tendencia incluso más aguda han sufrido en los primeros dos meses de este año, con caídas de más del 21 por ciento en Guatemala y del 17 por ciento en República Dominicana.

En cambio, China se embolsó un 42,6 por ciento más por la venta de sus confecciones en EEUU en 2005 e India un 24,5 por ciento extra, gracias a que el 1 de enero del año pasado se eliminaron las cuotas que restringían su acceso al mayor mercado del mundo.

México continuó su inclinación a la baja, con una reducción del 7,1 por ciento en los ingresos de sus exportaciones de ropa al otro lado del Río Bravo.

En el mejor de los casos, el CAFTA-DR, que permite el acceso a EEUU sin pagar aranceles de las confecciones de los países miembros, mantendrá a la región en los niveles actuales, pero no traerá un crecimiento como el de los países asiáticos, excepto en Nicaragua, a juicio de Milián Jerez.

En su opinión, el problema es que en la zona las fábricas son mayoritariamente de maquila, es decir, que reciben las telas pre-cortadas de EEUU y sólo las ensamblan y envían de vuelta.

En cambio, China cuenta con la cadena completa, incluida la producción de la fibra, el hilado, el teñido, el corte y el diseño. "Sólo con operaciones de costura, tú no te puedes defender, tienes que llegar al paquete completo", dijo ese experto.

Nicaragua intenta moverse en esa dirección. Dos grandes empresas anunciaron en el último mes que gastarán 185 millones de dólares en la construcción de sendas fábricas para producir hilados y tejidos, lo que permitirá "la integración para atrás" del sector, según el presidente del país, Enrique Bolaños.

"Definitivamente es por el CAFTA", explicó a ACAN-EFE el mandatario. La perspectiva de las empresas ya en el país es también de expansión.

El grupo Argus abrió su tercera planta en Nicaragua en octubre de 2004 con 25 empleados, según explicó César Montoya, el jefe de ingeniería de la fábrica, llamada "Atlantic Apparel". Ahora cuenta con 670 trabajadores y quiere llegar a 1.000 a finales de año.

Al contrario que las cinco empresas del Grupo en El Salvador, "Atlantic Apparel" compra parte de su tela en Asia, en lugar de en EEUU, una práctica sólo permitida por el CAFTA-DR a Nicaragua, por su menor nivel de desarrollo, durante diez años.

El país también es atractivo porque sus salarios son mucho menores. Jorge Luis Hernández, de 23 años, gana unos 100 dólares al mes en "Atlantic Apparel", pero no se queja. "Cada uno tenemos la necesidad de ganar dinero. El trabajo es duro aquí y en cualquier lugar", dijo. EFE