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| 03 de mayo de 2006 |
Por
Dagoberto Rodríguez Tegucigalpa Santos Aguilar de 58 años, propietario de una pequeña chiclera frente al hospital Escuela, lee afanosamente el periódico y a ratos deja la lectura para atender a uno que otro cliente que llega en busca de cigarrillos, jugos, refrescos o galletas. “La vida está difícil y con este negocio apenas hacemos para el arroz y los frijoles- comenta sin levantar los ojos de la lectura- El presidente prometió bajar los combustibles y pensamos que eso iba a venir a favorecer la canasta básica, pero nada de eso se ha cumplido”. Don Santos apenas pasó la primaria en Marále, Francisco Morazán, pero sabe expresarse muy bien y tiene su propia visión e interpretación de lo que sucede en el país. “Usted sabe que si sube el combustible, todo se pone caro”, explica como todo un experto economista. Este humilde hombre, que emigró hace más de 30 años de su pueblo natal y se radicó en la marginal colonia Alemania, en donde aún vive con su mujer y sus cinco hijos, está desencantado con éste y los últimos gobiernos y no cree que las cosas vayan a mejorar. “Yo esperaba un cambio, pero no he visto que las medidas que se anunciaron han favorecido a la gente. No veo nada en este gobierno, no veo mejoría”, comenta, mientras una mueca de desaprobación se dibuja en su curtido rostro. La opinión de don Santos, sin lugar a dudas, resume el pensar y sentir de miles de hondureños de escasos recursos económicos que depositaron su confianza en que la nueva administración liberal iba saber interpretar y buscar solución a sus más ingentes problemas. Y es que la falta de empleo, la pobreza, la galopante alza de los combustibles y los productos de primera necesidad, la falta de oportunidades, la inseguridad, la escasez de medicinas en los centros hospitalarios y otros males sociales siguen golpeando sin piedad a las empobrecidas masas de hondureños. Mientras eso sucede, la actual administración se ha enfrascado, desde sus inicios, en una lucha para poder cumplir con las promesas de campaña y, en los últimos días, en tratar de tapar los flancos que quedaron abiertos tras la renuncia de dos altos funcionarios públicos, en medio de denuncias de irregularidades. El próximo 7 de mayo la administración Zelaya cumple cien días al frente de la dirección del estado y la percepción de los diferentes sectores de la sociedad hondureña no son del todo halagadores. Varios hechos han distinguido los primeros cien días de la presente administración, pero cuatro han marcado su accionar: las medidas de protección de los recursos forestales, el proceso de licitación para la compra de combustibles, la discutible culminación de la demarcación fronteriza con El Salvador y ahora el anuncio de la construcción de la represa El Tigre. En lo personal, la imagen del presidente Manuel Zelaya se ha visto afectada por el uso de aviones propiedad de acaudalados empresarios extranjeros en viajes y misiones oficiales, los desmanes de uno de sus hijos por la retención de una estudiante de un colegio de la capital, y la presencia de parientes en la Casa Presidencial y en otros puestos de la administración pública. Sumado a eso, el gobernante ha dejado una laguna de dudas en el empresariado nacional y los inversionistas internacionales al cuestionar recientemente en un acto público el modelo económico reinante y calificarlo de excluyente e inequitativo. Marcada
desorganización: obreros “Hay muchas cosas en las que se está improvisando y hemos visto hasta cierto punto una desorganización, no hay propuestas de políticas contundentes y de fondo, por ejemplo, el tema agrícola y el tema de los combustibles que es una crisis que nos involucra a todos”, opina el secretario general de la Central General de Trabajadores (CGT) Daniel Durón. Durón apunta que en estos primeros cien días de gestión el Ejecutivo ha dado muestras de una falta de organización y de la inexistencia de un proyecto nacional que pueda estratificar una efectiva ejecución de gobierno, sin embargo, dijo que debe dársele el beneficio de la duda en lo resta del año. “Esperemos los próximos seis meses para ver si logran reorganizar y establecer las verdaderas estrategias en todos los sentidos de la realidad nacional para que podamos nosotros creer o decir que realmente están planificando”, señala. Según el dirigente obrero, la administración de Manuel Zelaya deberá redefinir una política agrícola, en donde todavía no hay ninguna propuesta concreta, y profundizar en el tema energético para buscar soluciones a largo plazo. En tal sentido, sugiere una mayor participación de todos los sectores sociales, pero no en el marco de las denominadas asambleas del Poder Ciudadano, sino bajo un esquema mucho más participativo en el que se discuta una verdadera propuesta o estrategia de desarrollo nacional. Al
gobierno le falta iniciativa Por ejemplo, señala que uno de los aspectos rescatables en estos primeros cien días de gestión son las acciones adoptadas para detener la tala ilegal del bosque, la deforestación y el avance de la frontera agrícola. “Me parece que ha sido una posición importante, claro falta todavía que hacer en el tema forestal, pues no es el único problema, todavía sigue pendiente el tema de la tala ilegal y el caso de los aserraderos que siguen funcionando y que no han sido tocados”, apunta. También destaca la decisión del gobierno de someter a una licitación internacional la compra de los combustibles, pero lamenta que esto se da en un momento en el que hay una escalada de los precios del petróleo en el mundo, lo que dificultará la promesa de rebajar los costos de los carburantes en el mercado interno. “Yo sinceramente no estoy tan convencido que eso va ser posible y que eso va a ser real, aún cuando se vaya a la licitación, pero creo que es un paso importante porque eso permite mayor transparencia, mayor competitividad y al gobierno un mayor margen de maniobra”. Otro aspecto que Arrivillaga considera como rescatable, es la decisión del presidente Zelaya de someter el presupuesto nacional de ingresos y egresos a una discusión mucho más amplia y de una forma más transparente. “Creo que al menos hay una buena expectativa, pero, claro está, si uno lo compara con las promesas y el discurso de campaña se puede decir que no todo está cumplido, pero creo que debemos darle un margen mayor al Presidente, tal vez seis meses o un año para ver si realmente le está entrando de lleno a los problemas que se tienen”, manifiesta. No obstante lo anterior, el entrevistado comparte la opinión de otros sectores en el sentido que en otros campos del accionar gubernamental todavía prima la improvisación “me parece que hay buenas intenciones, hay ideas muy concretas, pero quizás hay que trabajar más en política”. En ese sentido, considera que, por ejemplo, debe diseñarse una política de corto, mediano y largo plazo en el campo energético, porque el problema en ese rubro no se solventa quitando un gerente en la ENEE y sustituyéndolo por otro. “Me parece que el gobierno ha estado siendo más reactivo a los problemas y menos llevando la iniciativa. Siento que hay a ratos un estilo muy improvisado, un estilo muy especial que tiene el presidente de personalizar su acción”, analiza. En ese sentido, el consultor estima que el equipo de gobierno debe estar más a las alturas de las circunstancias, necesidades y las urgencias que el país tiene. “Ahí me parece que la selección de muchos de los funcionarios (del gabinete), quizás no fue la mejor adecuada, pero hay que darle el beneficio de la duda y el tiempo necesario para ver si realmente lo que ha pasado, hasta ahora, son los problemas del arranque y que efectivamente vamos a tener un gobierno que responda a las expectativas por las cuales la gente votó”, finaliza. Mal
mensaje a la inversión: Cohep “En este momento hay grandes retos, el gobierno debe de manejarse muy sereno y en forma transparente, no hay duda que tiene que entrar con una campaña que permita que nosotros como población lo podamos acompañar porque se tienen problemas de energía, agua, carreteras, educación y salud y lógicamente el apoyo que tenemos que darle a los microempresarios del campo y la ciudad”. Preguntado si el gobierno cuenta con una política económica y de inversiones definida, Canahuati estima que hay algunos esbozos en esa materia, pero debe ajustarse y mejorarse, “existe una idea y hay que darle forma y esperamos ver en poco tiempo lo que es un planteamiento de una visión de país”. Agrega que hay algunos campos en los que hay una evidente y marcada improvisación, particularmente en el tema de energía, en el que no existe un plan energético, y por consiguiente muchas de las iniciativas se están yendo al gasto y no a la inversión. “Eso lógicamente no deja de preocuparnos”, asevera. El dirigente señala que el empresariado nacional no está de acuerdo en la creación del seguro energético por más de 700 millones de lempiras para atenuar las alzas a los combustibles, más los 60 millones de subsidios a los taxistas y el pago del contrato de 40 millones al consultor internacional Robert Meyering. “Más bien deberíamos invertir esos fondos en crear una red moderna de transporte y eso no solamente le daría alternativas de transporte a nuestros trabajadores, sino que nos permitiría bajar el consumo de combustibles y al mismo tiempo daría realce a nuestras ciudades al elevarlas a metrópolis con estándares más altos de otros países”, anota. El empresario estima que quizás la marcha lenta de la administración se deba al proceso normal de acoplamiento del nuevo gobierno, pero confía que en poco tiempo haya respuestas a los grandes problemas nacionales. “Creo que la gente eligió a su presidente con la intención que pudiera responder a sus necesidades y en ese caso, sentimos la confianza y esperamos que de alguna manera responda en ese sentido y nosotros vamos acompañarlo para poder garantizar que sea una buena administración y responda al interés del país y de su gente”. Un aspecto en el que el empresario muestra su preocupación es en las recientes declaraciones del presidente Zelaya en el que cuestionó el modelo económico. “preocupa particularmente por el apoyo que se le ha dado, acordémonos de que las economía del país, está siendo sostenida, aparte de las remesas está siendo sostenida por inversiones privadas”. Señala que el crecimiento de le economía del país depende de la empresa privada, por lo que se debe hacer es trabajar juntos para incentivar la inversión privada, particularmente en definir un apoyo a las más de 30 mil familias que componen la micro, pequeña y mediana empresa. “Yo espero que (sus declaraciones) hayan sido simplemente una reacción donde definitivamente no es el verdadero sentir ni pensar del Presidente, porque en todo país es la empresa privada la que permite lograr el desarrollo para hacerle frente al problema social y particularmente al de la pobreza”, señala. Finalmente, Canahuati considera que es oportuno que el gobierno redefina un plan de país y asegure la promoción de inversiones en lo largo a lo largo y ancho del territorio. “Pueda ser que lo tengan, pero no se ha presentado”. LO RELEVANTE
LO CUESTIONABLE
Cumpliremos
hasta el último segundo: El secretario de Gobernación y Justicia, Jorge Arturo Reina, defiende el accionar del gobierno en estos primeros meses de gestión y asegura que hay muchas cosas que se harán antes del periodo de gracia que usualmente los hondureños conceden a una nueva administración gubernamental. Nos acercamos a los 100 días del Gobierno. ¿Han cumplido con sus expectativas? En la inmensa mayoría de los campos sí, en otras, todavía faltan algunas cosas que pueden hacerse, que deben hacerse y que van a hacerse antes de que se cumpla el último segundo de los 100 días. Una cosa esencial en mi campo es Migración. Yo me planteé la tarea de hacer eso antes de los primeros 100 días, y ya dimos los pasos fundamentales. Estamos abriendo Migración, en esta semana que estamos vamos a ver los primeros informes internos de donde vamos a sacar las decisiones de reestructurar completamente eso y de evaluar al personal para que Migración pase de ser un lugar de donde han salido salpicaduras terribles al honor de Honduras a que sea un motivo de orgullo nacional. Hay
sectores que hablan de ingobernabilidad. ¿A 100 días se
puede hablar de ingobernabilidad de un país o de un gobierno?
Esa exclusión es el mayor detonante de violencia de todos, si todos son pobres las cosas la soportan , pero cuando la inmensa mayoría es pobre y otra minoría opulenta, allí está una semilla de explosión que puede romper con la gobernabilidad democrática de los países, por eso creo que en esta dirección el Gobierno está iniciando un proceso de que todos los sectores hondureños nos planteamos los problemas del país para que todos juntos ayudemos a resolverlos no solo el Gobierno sino que todos juntos, de lo contrario, podemos llegar a situaciones muy graves. ¿Existe
esa voluntad en todos los sectores de apoyar al presidente o ustedes
han detectado sectores que quieren hacer fracasar al Gobierno? Por eso la actitud del Gobierno es una actitud amplia, esperando el respaldo de todos, porque todas las decisiones que está tomando son para favorecer a la inmensa mayoría de la población. Los
cuestionamientos que se hicieron al presidente Zelaya por haber repartido
la administración entre los que aspiraron a la candidatura presidencial.
¿Esto fortalece al Gobierno o lo debilita? Si el Gobierno gobierna para un minúsculo grupo de multimillonarios va a perder su base de sustentación, no importa cual sea el origen de sus ministros; si el Gobierno pone su atención en la disminución de la pobreza, en los objetivos del Milenio que trazó ya la comunidad internacional y si pone su esfuerzo en la transparencia en el manejo de los recursos, en lograr que sea el pueblo en los municipios que decide su propio destino, quien señala sus metas, quien señala sus objetivos y quien, además, hace auditoría social de los recursos, ese Gobierno tendrá el respaldo sin duda de todo el país. Por eso creo que el presidente (Zelaya) tiene plena capacidad de escoger a sus ministros, a sus colaboradores, que deben tener confianza con él, que debe tener confianza con ellos, que debe tener comunicación independientemente del origen que tenga. Finalmente diría yo que el origen de cada ministro no necesariamente indica la ruta del Gobierno, porque la ruta del Gobierno debe trazarla y la traza el pueblo de Honduras cuando vota, vota por un partido, pero quiere decir que tampoco es que olvida a otros partidos y que vota no solo por un sector sino por todos los sectores, en consecuencia, hay que hacer una política multi partidaria para todos los sectores de la sociedad hondureña, y creo que esa es la línea del presidente Zelaya. |