El mandatario
visitó el área de la Cuenca del río Guampusirpe,
un afluente del río Patuca, donde constató la tala y quema
de un 90 por ciento del bosque latifoleado de la zona.
Zelaya Rosales dijo que esa misma suerte están corriendo las
cuencas de los ríos Guampú, Guayape, Telica, Guayambre,
Cuyamel, Sico Paulaya y el Plátano.
El mandatario indicó que la protección forestal es un
proyecto que se impuso desde el primer día de gobierno y prueba
de ello es la reducción del 40 por ciento de los incendios forestales
durante el presente verano.
Añadió que la depredación del bosque es una actividad
que en esa zona tiene décadas de estar sucediendo, por lo que
consideró necesario la instalación de una base militar
que impida el desarrollo de esta delictiva actividad.
Consideró que el combate de los depredadores depende del grado
de cooperación de los medios de comunicación y de todo
el pueblo hondureño, “incluyendo a la misma gente que está
metida allí que por miles de miles de años han vivido
de esa depredación”.
Facilitará un satélite
En ese sentido, manifestó que facilitará a los medios
de comunicación un satélite para que desde la zona transmitan
las escenas que se viven en ese sector del país, cuando se tala
y se prende fuego al bosque y de esa manera hacer conciencia en la población.
Según estimaciones del presidente en la zona de amortiguamiento
del río Plátano, más de cien mil personas se dedican
a la explotación inmisericorde del bosque, “no desde ahora
sino que desde hace 20 y hasta 30 años”.
A su criterio, los depredadores han destruido en un 95 por ciento la
cuenca de los ríos Guayape, Guayambre, Cuyamel y Poncaya.
El mandatario indicó que el daño al bosque ha sido provocado
por los poderosos de la zona, quienes piden a los pobladores que les
preparen una cantidad considerable de hectáreas de tierra a cambio
de unos cuantos lempiras.
“Los pobladores- dijo- empiezan a depredar las áreas de
los ríos que son los mejores lugares, los más planos para
luego sembrar maíz y así recuperan la inversión
de las motosierras y del combustible que gastan en el uso de estas”.
Añadió que si ésta actividad continúa de
la misma manera, en unos siete u ocho años no quedaría
nada de bosque en gran parte del país.