“Que
el señor Presidente de la República… proceda con
la urgencia del caso y dentro de la normativa del Estado de derecho,
a la indispensable, real, efectiva y justa depuración de la Policía
Nacional, salvando solamente a los honestos, ya que, lamentablemente,
la situación no es enmendable con el simple nombramiento de nuevos
Directores o Subdirectores de Policía, ni sin el decidido apoyo
de la Junta Directiva y todas las bancadas del Congreso Nacional, del
Consejo Nacional de Seguridad Interior (CONASIN) y de toda la ciudadanía”,
dijo en comunicado leído hoy.
Por su importancia Proceso Digital transcribe el documento hecho público
hoy por el comisionado de los derechos humanos:
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), dada la situación
general de inseguridad pública que ya alcanzó características
de una emergencia nacional, se ve obligado a rendir este breve y fidedigno
informe con recomendaciones, motivado por las actuaciones indebidas
de muchos integrantes de la Policía Nacional, en todos los ámbitos
de su responsabilidad; es decir, en la falta de prevención e
investigación inadecuada de los delitos de la delincuencia común
y organizada, y la aparente aplicación de justicia por propia
mano, todo ello al margen del Estado de derecho propio de la democracia
hondureña.
-
El miércoles 19 de abril recién pasado el señor
Presidente de la República, en una audiencia especial recibió
del CONADEH, un sustantivo informe sobre estos hechos de interés
nacional, mismo que para conocimiento de todos, se resume así:
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Reporte de lo ocurrido en el Centro Penal de La Paz en la noche del
18 y en la madrugada del 19 de abril, tal y como fue recogido por
dos Investigadores de Quejas del CONADEH de su Delegación de
Comayagua. Aun cuando las autoridades policiales han hablado de un
amotinamiento, en lugar de una confrontación violenta entre
los mismos internos, todo parece indicar que esto último fue
lo que realmente ocurrió, principalmente por la aberración
jurídica y administrativa de un régimen disciplinario
en manos de ciertos internos de los mismos centros de privados de
libertad. El resultado fue un homicidio frustrado y un asesinato sin
autores reconocibles, pero sí una sospechosa responsabilidad
anónima que garantiza la impunidad, puesto que en Honduras
nunca un juez ha condenado a ningún conglomerado social, en
el cual unos pocos son autores y muchos otros cómplices por
el encubrimiento de graves delitos.
-
En ese mal llamado amotinamiento, porque no fue un movimiento desordenado
de una multitud en contra de ninguna autoridad, sino que unos privados
de libertad que planificaron todo, de modo que hasta impidieron la
entrada de la autoridad competente a la escena de los crímenes
cometidos, la cual permitieron hasta cuando habían alterado
esa escena a su antojo y conveniencia.
-
Que los privados de libertad supuestamente mejor armados con armas
de fuego y granadas, sean los que tienen las únicas dos víctimas
de esta violencia homicida y atentado contra la vida, solamente le
agrega incredulidad a la versión oficial de los hechos y de
una de las partes.
-
La autopsia de un prisionero de la Policía Preventiva de La
Ceiba, nos permite afirmar fehacientemente que la víctima murió
de asfixia por la implacable aplicación de la capucha, y también
por múltiples lesiones corporales y cerebrales; que la autopsia
fue practicada oportunamente por el Departamento de Medicina Forense
de San Pedro Sula, cuyo dictamen final fue remitido tres días
después a la Fiscalía de La Ceiba, pero hasta el momento
no ha habido ninguna acción judicial en contra de ninguno de
los posibles responsables. Situación que justifica nuestra
preocupación por un caso más de impunidad, por la sospechosa
colusión entre las autoridades competentes del sector, posiblemente
a espaldas de sus superiores.
-
Otras evidencias que indican la posible práctica de la justicia
por propia mano, como la ejecución extrajudicial en diferentes
sectores del territorio nacional, por la propia Policía Nacional,
nos obligan a declarar que ésta no es la seguridad pública
que el pueblo hondureño demanda y merece. Precisamente, uno
de estos casos está en este momento siendo conocido por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, y la real posibilidad de
una sentencia condenatoria más en contra del Estado de Honduras,
de nuevo nos estigmatizará a todos.
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Al
momento del cierre de este informe se nos reporta la tortura de dos
sospechosos detenidos in fraganti, en la primera sede de la policía
de San Pedro Sula, la cual tenemos confirmada mediante un video, y
el caso nos da el mensaje de que los señores policías
actúan como si tuvieran licencia para torturar y hasta para
matar.
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En
vista de la situación descrita y ajustándose al artículo
43 de su Ley Orgánica, el Comisionado Nacional de los Derechos
Humanos se ve obligado a formular, en forma respetuosa pero firme,
la siguiente recomendación:
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Que
el Sr. Presidente de la República, en uso de las atribuciones
constitucionales que le dan esa competencia, proceda con la urgencia
del caso y dentro de la normativa del Estado de derecho, a la indispensable,
real, efectiva y justa depuración de la Policía Nacional,
salvando solamente a los honestos, ya que, lamentablemente, la situación
no es enmendable con el simple nombramiento de nuevos Directores o
Subdirectores de Policía, ni sin el decidido apoyo de la Junta
Directiva y todas las bancadas del Congreso Nacional, del Consejo
Nacional de Seguridad Interior (CONASIN) y de toda la ciudadanía.
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