Tegucigalpa
- La represa hidroeléctrica El Tigre que los gobiernos de Honduras
y El Salvador pretenden edificar en la confluencia del Río Lempa
que divide a ambos estados, podría comprometer la soberanía
nacional, por lo que requiere de un amplio consenso y un profundo análisis
antes de aprobar su construcción.
La advertencia fue formulada por un grupo de legisladores hondureños
consultados por Proceso Digital sobre las implicaciones que el proyecto
energético podría tener para el país y particularmente
para las poblaciones que viven en la zona en donde éste se pretende
edificar.
El pasado 18 de abril el presidente salvadoreño, Elías
Antonio Saca y su homólogo de Honduras, Manuel Zelaya, expresaron
su voluntad política de iniciar la construcción de la
citada presa hidroeléctrica.
Con el embalse, ambos gobiernos esperan producir electricidad a precios
razonables, ante los elevados costos de producción de la energía
que se genera con combustibles derivados del petróleo. Inversionistas
brasileños han expresado su disposición de desarrollarlo.
Este es un proyecto largamente apetecido por El Salvador, pero que no
se ha materializado por falta de un acuerdo con los últimos gobiernos
de Honduras, ya que los poblados fronterizos del lado hondureño
se oponen al mismo porque consideran que serían los más
afectados por la construcción de la represa.
Se estima que el proyecto, que generará unos 770 megavatios a
un costo de más de 500 millones de dólares, afectaría
las comunidades de Candelaria, La Virtud, Piraera, Gualcimaca, Mapulaca
y Virginia en el departamento de Lempira y los poblados de Santa Teresa,
San Antonio, Santa Lucia y Los Amates en Intibucá.
Oposición
Abraham Alvarenga, diputado por el departamento de Lempira, dijo que
a raíz del anuncio hecho por los presidentes de Honduras y El
Salvador, la incertidumbre se ha apoderado en los pobladores de las
comunidades que podrían verse afectadas, pues temen perder sus
tierras y que después no se les quiera indemnizar.
“Nuestra gente allá en la zona sur de los departamentos
de Lempira e Intibucá tienen temor en el sentido que desconocen
en si de qué se trata el proyecto…y temen por sus propiedades
y que el mismo estado no vaya indemnizar las áreas productivas
que van a ser inundadas con el embalse”, dijo.
Apuntó que aunque la mayoría de los cultivos se hacen
en laderas, la gente de la zona está a la expectativa porque
ellos quieren sacar la mayor parte de provecho de las obras que vayan
a desarrollarse en sus tierras y, por otro lado, que no afecten los
recursos naturales.
“En este proyecto nosotros vamos estar aportando el recurso natural,
y la infraestructura física va a quedar supuestamente en territorio
salvadoreño. Además, las fuentes de empleo que estamos
buscando se quedan allá y nosotros solo le vamos a servir a la
hermana república de El Salvador y nosotros nos vamos a quedar
con una migaja de beneficio”, dijo.
El parlamentario dijo que por ahora desconocen el número de personas
que serán afectadas por la obra, pero se trata de miles de personas
que viven a la orilla de los ríos Lempa y Mocal.
“Como le digo nuestra gente siente que nosotros vamos a poner
todos los recursos naturales y que los beneficiados en gran parte van
a ser los salvadoreños”, apuntó.
Alvarenga dijo que los diputados de la zona desconocen los detalles
del proyecto porque la única información que han recibido
es la que les ha llegado a través de los medios de comunicación,
pero la próxima semana sostendrán una reunión con
los diferentes sectores para tratar el tema.
Debe socializarse
Sobre el mismo tema, el diputado nacionalista Rodolfo Irías Navas
dijo estar sorprendido por el anuncio de la obra y estimó que
la construcción del embalse es una decisión que no debe
tomarse tan a la carrera.
“Nosotros creemos que la construcción de la represa El
Tigre debe ser ampliamente socializada porque me parece que puede causar
muchos problemas”.
Navas dijo que los diputados de la zona han expresado el temor en torno
a la construcción del embalse e incluso ha escuchado las opiniones
de algunos miembros del Ejército en el sentido de que el estado
hondureño puede perder la soberanía en esa zona.
“Por lo tanto siento que no debe ser una decisión que se
tome tan a la ligera, sino que se ampliamente analizada”, reafirmó.
Dijo que la bancada de su partido exigirá al Ejecutivo que informe
ampliamente sobre el convenio que se suscribirá con la vecina
república de El Salvador y del procedimiento que se realizará
en torno al proyecto.
El legislador expresó que El Salvador siempre ha tenido un enorme
interés en ejecutar ese proyecto y prueba de ello es que en el
gobierno anterior hubo presiones para agilizar su construcción,
pero no encontraron el eco respectivo porque el tema se manejo con mucha
cautela.
“Esperamos pues que no sea una decisión tomada a la carrera,
sin haber sido suficientemente meditada”, advirtió.
Peligra la soberanía
De su lado, la parlamentaria de la izquierdista Unificación Democrática
(UD) Doris Gutiérrez, expresó que su partido se opone
a ese tipo de iniciativas porque se trata de proyectos que podrían
poner en peligro y entredicho la seguridad y la soberanía nacional.
“Nosotros prácticamente vamos a ser utilizados para proveer
de agua a El Salvador, inclusive es sumamente peligroso que puedan haber
inundaciones en la zona, así que somos bastante críticos
en relación al asunto”, dijo.
Añadió que la UD no cree en el desarrollo de ese tipo
de megaproyectos porque no vienen a solucionar el problema energético
del país y una muestra de ello es el embalse el Cajón,
que no contribuyó a paliar el déficit de electricidad.
A juicio de la diputada, el proyecto de la represa El Tigre compromete
la soberanía de Honduras porque prácticamente será
manejado por el gobierno salvadoreño y la mayoría de los
beneficios van a ser para ellos, l igual que sucederá con el
canal seco que actualmente se construye en el país.
Aseveró que todo esto evidencia una fuerte presencia de grupos
económicos salvadoreños que están estableciendo
grandes negocios en Honduras, lo que puede dar lugar a convertir al
país en una economía en manos de empresarios de El Salvador.
En ese sentido, la polémica diputada recomendó al Poder
Ejecutivo a ser muy cuidadoso al momento de comprometerse en la construcción
de la obra e instó a desarrollar una verdadera política
energética para no seguir tapando agujeros, remendando y poniendo
parches en ese rubro.