Por
Dagoberto Rodríguez
drodriguez@ proceso.hn
Tegucigalpa
- La venta de ramos de suyate es una tradición que perdura y
que se niega a desaparecer en la capital hondureña, y su comercialización
en las calles y mercados marca el inicio de las festividades de la Semana
Santa en Honduras.
A partir de hoy decenas de familias procedentes del interior del departamento
de Francisco Morazán se instalaron en el atrio de la catedral
metropolitana y en otros templos de la ciudad para ofrecer esta típica
planta a los fieles católicos.
Hombres, mujeres y niños de humilde procedencia hacen de la venta
de palmas un medio para agenciarse unos lempiras más durante
la semana mayor, en la que los hondureños celebran la pasión,
muerte y resurrección del Señor Jesucristo.
La aparición de las tradicionales palmas o ramos de suyate que
los capitalinos adquieren para colocar en sus autos, viviendas y negocios
para bendecirlos o ahuyentar el mal y las malas vibraciones, antecede
a la celebración del Domingo de Ramos.
La planta es traída por los campesinos de las comunidades vecinas
de Reitoca, Curarén, Alubarén y San Miguelito, entre otras
aldeas de la zona sur del país, y es ofrecida a los transeúntes
capitalinos por un precio de cinco lempiras el ramo (unos 52 centavos
de dólar)
Pero aparte del significado místico que los hondureños
le atribuyen a este arbusto, los ramos tienen una connotación
religiosa y bíblica, explicó a Proceso Digital el padre
José Jesús Mora, vicario de los medios de comunicación
de la iglesia católica.
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“El
ramo no tiene un sentido mágico, hay gente que piensa que
por colocar esa palmita en la puerta no van entrar los ladrones;
¡no!, yo mejor les digo que aseguren su puerta y que le
pongan un buen pasador y tomen las medidas de precaución
necesarias”, dijo en tono jocoso. |
Mora indicó
que los ramos tienen una connotación que va más allá
de lo místico o mágico, pues representa la entrada triunfal
de Jesucristo a Jerusalén, pero ese día también
es el inicio del relato de la pasión del Señor.
“Justamente nos pone de cara al misterio que vamos a celebrar
durante el periodo pascual: La pasión, la muerte y resurrección
de nuestro señor. Son los días más santos de todo
el año, o al menos así debería de serlo”.
No son un amuleto
En ese sentido, reafirmó que los ramos no son tanto un amuleto
religioso o para la buena suerte, sino que esa plantita, puesta en un
lugar visible de la casa, tiene que recordar que a Jesús, que
es aclamado como Rey, no se le puede luego traicionar en nuestra vida.
El
religioso dijo que el Domingo de Ramos, en el que la iglesia recuerda
la entrada triunfal de Jesús en la ciudad santa, es la
puerta de entrada a la semana mayor y es un día que dispone
los sentimientos del cristiano a identificarse con los personajes
que participan en su pasión. |
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“Hay personajes que no estamos autorizados para repetir el guión.
No podemos traicionarle, no podemos negarle, no deberíamos, por
lo menos; eso nos debe llevar hacia el arrepentimiento y hacia propósitos
concretos para mejorar nuestra vida”, dijo.
Asimismo, señaló que el éxito de la Semana Santa
no está garantizado por la simple participación en los
actos litúrgicos, porque puede haber feligreses de cuerpo presente
nada más, pero que no están dispuestos a meditar y cambiar
su vida.
Evitar el desenfreno
Por otro lado, el sacerdote reflexionó sobre la necesidad de
huir del desenfreno que es común durante la celebración
de la Semana Santa e invitó a los hondureños a evitar
las bebidas alcohólicas y el libertinaje sexual.
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“Hay
gente que confunde la alegría con la euforia y piensa que
estos días son para los extremos; extremos en la bebida,
para el ejercicio irresponsable de la sexualidad y no es así”,
dijo.
Mora aseveró que después de la disipación
que se da en esta época, especialmente en los balnearios
y en las playas, las personas no sólo regresan con los
bolsillos vacíos, sino con el alma seca, estéril
y vacía “que es lo más trágico y doloroso
de nuestro mundo”.
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El vicario
de los medios de comunicación adelantó que en esta semana
mayor habrá una serie de actos litúrgicos, uno de ellos
es la misa crismal que presidirá el cardenal Oscar Andrés
Rodríguez el jueves de la próxima semana, así como
la celebración de la pasión de Cristo el viernes ye el
Santo Entierro.
La misa crismal tiene un simbolismo especial porque ahí los sacerdotes
renuevan su votos ante Dios y ante el máximo representante de
la iglesia católica en Honduras y también se bendicen
los santos oleos.