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| 26
de enero de 2006 Redacción Proceso Digital |
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Tegucigalpa - . La hasta hoy primera dama de Honduras, Aguas Ocaña, confirmó este jueves su divorcio del hasta hoy presidente del país centroamericano, Ricardo Maduro, un día después que la noticia fuera divulgada en la revista Hola de España. Aunque no precisó detalles sobre el asunto, Ocaña, natural de Brenes (Sevilla), dijo hoy a periodistas hondureños que su separación de Maduro es un asunto de carácter privado, pero que ambos han comprendido que sus objetivos son diferentes.
El anuncio de la ruptura del matrimonio ha causado conmoción en
algunos sectores hondureños, principalmente pobres, que fueron
beneficiados con diversos programas sociales auspiciados por el Despacho
de la Primera Dama. Entre otras actividades, también logró cooperación de la Junta de Andalucía para diversos proyectos sociales en el norte y sur de Honduras.
Su separación de Maduro trascendió en Tegucigalpa el miércoles,
cuando él pronunciaba un discurso ante el Parlamento hondureño,
en el que resaltó la calidad humana de Ocaña, quien en esa
ocasión no le acompañaba, y su amor por los niños,
mujeres y ancianos pobres. Maduro no confirmó ni negó si mañana, viernes, asistirá a la toma de posesión de Zelaya acompañado de Aguas Ocaña, quien en Honduras ha adoptado tres hijos y mantiene la tutela de otros nueve niños.
Por su parte, Maduro, quien ya cuenta con un divorcio anterior, subrayó a EFE que si Ocaña había anunciado la separación a la revista española "Hola", entonces que "ella misma lo confirme" a la prensa hondureña. El presidente saliente considera que este anuncio le ha causado mucho daño a él y al país, porque no era el momento de hacerlo en vísperas del traspaso de poderes. La relación de pareja entre Maduro y Ocaña fue marcada por múltiples problemas, que comenzaron por un noviazgo del presidente con la que era su ministra de Cultura, Artes y Deportes, Mireya Batres, con quien rompió a finales de 2001, tras conocer a Aguas.
Sus carreras sentimentales Ocaña, quien tras un par de años como funcionaria consular en la embajada de España en Tegucigalpa fue enviada en 2001 a Nápoles, retornó a Honduras en septiembre de 2002 y el 10 de octubre de ese mismo año contrajo nupcias con Maduro.
Batres, de quien Aguas Ocaña dijo que "por vergüenza debería renunciar" al cargo de ministra, fue obligada a dimitir en enero de 2004. La
presidencia del hasta hoy, gobernante de Honduras estuvo permanente salpicado
por sus escándalos sentimentales, inicialmente con la entonces
ministra de Cultura Mireya Batres y luegos con la española Aguas
Ocaña. EFE |
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