BOLIVIA-INVESTIDURA |
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Evo Morales investido en mística ceremonia indígena |
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| 21 de enero de 2006 | |||
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| Sus descendientes directos, los indios aimaras bolivianos, se rindieron a los pies del futuro gobernante en una llamativa ceremonia a la que asistieron decenas de miles de personas y cuya fidelidad con los ritos originales fue, sin embargo, puesta en duda por algunos expertos consultados por EFE en el lugar. Hasta el astro Sol, una de las principales deidades andinas, sonrío la asunción de Morales, después de que durante horas los rayos y las gotas de lluvia invitarán a pensar que se iba a caer el cielo. Como en un viaje atrás en el tiempo, Morales fue bendecido en un llamativo ritual en el que un "amauta" o sacerdote andino lo invistió como máxima autoridad india al entregarle una réplica del bastón de mando tiahuanacota. Vestido con un "unku" (túnica) y un "lluku" (gorro cuadrado) de color guindo, Morales ascendió a la pirámide de Akapana ante la atenta mirada de los asistentes, en su mayoría campesinos, y el seguimiento permanente de los objetivos de las cámaras fotográficas y de televisión. Paradójicamente, para la elaboración de esos tejidos fue usada la tecnología digital, en una muestra clara de la adecuación de estos grupos ancestrales a la modernidad, también visible en el uso de teléfonos móviles por parte de algunos indígenas presentes. Tras recibir el báculo de manos de Valentín Mejillones, el principal de los cinco "amautas" que condujeron el ritual, Morales se desplazó al templete de Kalasasaya y desde allí habló a la impaciente marea humana. Para la mayoría fueron muchas horas de una sacrificada espera que se alargó por la necesidad de madrugar para llegar hasta el santuario, situado a 71 kilómetros al oeste de La Paz. Los más tempraneros fueron las autoridades originarias de las provincias colindantes, allí desde el viernes, y que durmieron en carpas levantadas en una explanada, en pleno altiplano de Los Andes, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar y con varios grados bajo cero. "Hemos estado sufriendo toda la noche porque hacía mucho frío", afirmó a EFE Jacinta Chillo, una mujer aimara de la población andina de Ancoraimi. Al igual que sus compañeras, Chillo lució una pollera (falda), un manto colorido y el característico sombrero con forma de bombín, mientras los hombres portaban poncho, chalina (bufanda) y "lluchu", un gorro de lana.
Otros llegaron al alba en centenares de vehículos que inundaron los alrededores de Tiahuanaco y del pueblo aledaño del mismo nombre, cuyos habitantes aprovecharon este acontecimiento sin precedentes para hinchar el pecho de orgullo y aumentar sus ventas. También fue inédita la presencia de prensa extranjera, como destacó el periodista boliviano José Manuel Moreno, al opinar que es la "primera vez que se ve algo así" en su país. En su discurso, Morales dijo haberse sentido "conectado con la fuerza" de las deidades y los pueblos indígenas andinos y se comprometió a gobernar para eliminar su histórica exclusión. Esa será su primera misión cuando sea investido el domingo como el primer presidente indio de Bolivia, un hito que apunta a cambiar la historia de la nación andina. Visiblemente
emocionado, el presidente electo también prometió refundar
el Estado y pidió la unión de todos los bolivianos. EFE
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