| NUEVA ORLEÁNS | ||
Hondureños limpian aguas contaminadas |
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| 13 de septiembre de 2005 | ||
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| Pero estos dos amigos tienen otro motivo más importante que los ocho dólares por hora para estar aquí: ambos vivían en pleno centro de Nueva Orleans, cuando la ciudad dejó de ser ciudad y se convirtió en algo parecido a un set de la película La guerra de los mundos. «Estamos volviendo a casa», dicen. Después de ser evacuados a la fuerza, llegaron a Texas, sólo para darse cuenta de que allí no sólo no tenían trabajo ni casa, sino tampoco ayuda alguna. «Fuimos a la Cruz Roja, y como somos ilegales, me quisieron cobrar para atenderme por una infección», explica José Santos. «No nos dieron nada», dice. Sin casa, sin auto, sin dinero, y con una familia a la que alimentar en Honduras, a Santos y Rivas se les iluminaron los ojos cuando casi por casualidad les llegó una noticia de que la empresa Belfor de Houston estaba contratando cuadrillas para ir a limpiar Nueva Orleans. Así que allí volvieron en camionetas de la empresa, y desde entonces recorren las calles de la capital del jazz. No
han visto su casa «Es todo muy extraño», dice Santos, sentado durante la hora del almuerzo, a la sombra de algunos de los árboles que quedaron en pie tras el huracán. «Estábamos acostumbrados a ver bastante gente, y ahora está todo muerto. Es una ciudad abandonada». «Nos dijeron que si queremos, podemos quedarnos en la empresa después de que termine este trabajo», explica Jesús Villavicencio, un cubano de 35 años. A
Santos y Rivas eso no les interesa. «Cuando terminemos este trabajo,
de aquí no nos movemos», dice uno de ellos. «Cuando
la ciudad esté habilitada, aquí nos vamos a quedar»,
agrega. |
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